Cuando en el fútbol, el dinero no lo es todo.

En el fútbol, la pelota es la única que no recibe dinero, sin embargo, se lleva la mayoría de los golpes.

VICENT ROCA, humorista Francés.

A Hill Drury no le importaba que la Football Association hubiera aprobado el profesionalismo cuatro años antes, en julio de 1885, Drury defensor tenaz del deporte amateur aceptó, lucir la camiseta de Middlesbrough FC. en la temporada 1889/90 a cambio de que se respetaran algunas condiciones. La primera, no recibir ningún tipo de salario por su actuación; la segunda, que el equipo del centro de Inglaterra le permitiera abonar sus propios gastos de viajes, comida y alojamiento cuando les correspondiera actuar como visitantes; la tercera, sin dudas la más curiosa de las tres, que solo se le permitiera ingresar a jugar al estadio Linthirpe Road Ground despues de… ¡Pagar su propia entrada!.
La romántica postura de Drury resulta hoy poco menos que incomprensible  No obstante, no son pocos los futbolistas que en la etapa hiperprofesional, tienen prioridades por encima del dinero.

El brasileño Marcos Roberto Silveira Reis, conocido solo por “Marcos”, vivió en 2002 una situación discordante, a nivel selección bebió las mieles del éxito como arquero titular del campeón del Mundial de Corea y Japón. Pero con la camiseta de su club, Sociedade Esportiva Palmeiras de San Pablo, fué el arquero más goleado del Campeonato Brasileño de Primera División y, de yapa se fue al descenso. A pesar de recibir una oferta millonarioa para continuar en el Arsenal F.C. de Inglaterra, Marcos optó por extender su vinculo con Palmeiras y quedarse a pelear por el regreso a la máxima categoría Brasileña. El conjunto paulista retornó de inmediato  gracias al aporte de Marcos , que en 20 años de carrera solo jugó para la selección y su “Verdao”.

Más chocante aún podría parecer hoy la rigurosa postura del club norirlandés Crusarders F.C., que a fines del Siglo XIX le cobraba dos peniques por partido a cada jugador “por honor de vestir la camiseta”.

marcos_palmeiras

Drury, Marcos y los orgullosos muchachos de Crusaders son hermosos ejemplos de que las relaciones entre futbolistas y equipos no solo se basan en contratos millonarios.

Fragmento de “Historias Insólitas del Fútbol” de Luciano Wernicke. Editorial Planeta.
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